Cómo disminuir las ganas de comer dulces
Sin darnos cuenta, a veces buscamos algún alimento específico impulsados por el hambre emocional. No es hambre real. Es una necesidad basada en los sentimientos que afloran. Es ese momento en que abres el refrigerador y tomas el primer dulce que encuentras.
A diferencia del hambre emocional, el hambre física es la necesidad fisiológica que tenemos de comer. No está vinculada a un alimento específico ni es una señal de una emoción. Es una forma de reponer la energía que le falta a nuestro cuerpo con alimentos variados.
El hambre emocional
El hambre emocional equivale a comer a partir de las emociones. En este caso, no evalúas el estómago, sino los sentimientos. Puede tratarse de alegría y tristeza, así como de ansiedad, estrés y depresión. Es una especie de alivio instantáneo.
Al fin y al cabo, descargar las emociones en la comida es un atajo fácil y placentero. Sin embargo, este hábito puede llevar a la compulsión alimentaria. Las consecuencias van desde el aumento de peso hasta enfermedades asociadas a este proceso.
Otras prácticas para ayudar a combatir el hambre emocional
– Respeta los horarios de las comidas, no comas entre ellas;
– Encuentra otras formas de descargar la insatisfacción, puede ser haciendo ejercicio físico o cualquier otro tipo de pasatiempo;
– Llena el refrigerador de frutas y verduras, en lugar de alimentos grasos;
– Intenta identificar las situaciones de tu día que hicieron que comieras de forma emocional. Anótalas junto con la comida que ingeriste.
Lleva un diario emocional y alimentario si tienes compulsión por los dulces
En situaciones de trastornos alimentarios más graves, puede ser necesaria la ayuda de un psiquiatra.
Cómo reducir las ganas de comer dulces
¿Cómo disminuir las ganas de comer dulces? Una vez más, el consejo es: cuenta siempre con apoyo nutricional. Esto vale no solo para el entrenamiento con pesas, que debe estar orientado por un profesor de educación física, sino también para la dieta y la suplementación, que deben estar orientadas por un nutricionista.
Parece sencillo… y en realidad lo es… jaja. ¡El gran secreto es la CONSTANCIA!

¡Asume un compromiso y prioriza tu salud!
¿Faltarías a una consulta con tu médico, dentista o a una cita programada para ir a la manicura?… Al igual que estos compromisos, ¡haz que el ejercicio físico sea algo a lo que no puedes faltar!




